Seres supremos e intocables

Esa parece ser la idea o pensamiento del alcalde de Cartagena, quien siete (7) meses después de asumir el cargo, no logra entender que la campaña electoral es cosa del pasado, y que él como representante legal de un ente territorial, es sujeto de investigaciones por parte de los organismos de control y denuncias por parte de la ciudadanía, muy a pesar que grite a todo pulmón y en sus redes sociales, que es un hombre honesto.

Es que la honestidad no es un privilegio, es un deber de todos los habitantes, ya sea de Cartagena o de cualquier rincón del país, y pensar que el único incorruptible es él, coloca a los demás en una peligrosa orilla, que en nuestra ciudad conduce a ser catalogado de malandrin o malandrines.

Se le olvida al hoy alcalde Willian Dau (antes veedor ó pensará que aún lo es), que así como el cuestionaba en un pasado no muy lejano, el actuar administrativo de gobernadores y alcaldes, en este momento quién es objeto de vigilancia por parte de entidades como la Procuraduría, Fiscalía y Contraloría, es él y sus colaboradores, que deben demostrar probidad y conocimiento al momento de ejecutar un peso del presupuesto, y que esta inversión debe estar debidamente justificada.

Todos los funcionarios públicos, son sujeto de denuncias e investigaciones. Y por qué al señor Dau no se le puede indagar?. Será que tiene algún tipo de aureola o blindaje que le impida a los entes de control adelantar su trabajo, así como lo realizan en todo el país, llámese como se llamen, sean alcaldes, gobernadores, ministros o directores de institutos descentralizados a nivel nacional

Si desde la administración se están haciendo las cosas ceñido a la ley, no se entiende el por qué la molestia del mandatario de los cartageneros en que se le aperturen investigaciones de carácter disciplinario o fiscal. O será que teme algo, por que no se están haciendo bien las tareas, y de ahí toda la alharaca para desviar la atención sobre el proceder administrativo de su séquito?

El adagio popular señala que la mujer del César no solo debe serlo sino parecerlo, y en el caso de nuestra ciudad, son muchas las dudas en torno al papel de veedor que desarrolló en su momento el hoy burgomaestre. Y dentro de esas dudas se encuentra la manera como terminó adquiriendo un paquete de acciones en la empresa Aguas de Cartagena, situación algo contradictoria, por qué uno de los defensores de las comunidad de Punta Canoa (quienes se oponían al proyecto del emisario submarino), era precisamente el abogado William Dau Chamat.

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