Deporte en cuarentena

Por : Wilson Jaimes Castaño

Ya que se han venido flexibilizado las medidas de aislamiento en la ciudad, usted puede aprovechar para volver a hacer un recorrido matutino en estos días por la vía de la Cordialidad, la vía al mar, la subida a Turbaco o se da un paseo por los municipios cercanos. Se va a encontrar con un panorama similar en todos estos lugares: una cantidad inusual de personas de todas las edades realizando alguna actividad física. Ya sea que caminen, troten, monten bicicleta o patines y que vayan solos, con la familia o en combo de amigos.

Algunos les han llamado los “deportistas de cuarentena” porque fue bajo esas circunstancias que iniciaron o retomaron la práctica de algún deporte. Este suceso no deja de ser llamativo, porque nunca tuvo tal éxito campaña alguna que promoviera el deporte en todos los grupos etarios de una forma tan consistente.

Es indudable que a nivel distrital y departamental, hemos visto un avance importante en el trabajo con nuestros deportistas de alto rendimiento, quedando ampliamente demostrado en la medallería cosechada en los dos últimos Juegos Nacionales y Paranacionales. Pero la promoción del deporte y la recreación en las comunidades no goza de un decidido apoyo. Por esto, el fenómeno de los «deportistas de cuarentena» no pasa inadvertido y justamente encuentra la causa principal en los efectos que el prolongado aislamiento nos fue dejando.

Con decretos, retenes y una sobredosis de publicidad nos mandaron a quedar en casa, al único lugar donde estaríamos a salvo del virus si permanecíamos encerrados. Sin embargo, la misma Organización Mundial de la Salud advirtió que en medio de períodos largos de aislamiento se podía experimentar ansiedad, estrés, confusión y temor, y dio algunas recomendaciones para cuidar la salud física y mental en los países en que se había adoptado la cuarentena como medida de prevención sobre su población.

Para el cuidado de la salud física se instaba a conservar una dieta saludable, limitar el consumo de alcohol, evitar las bebidas azucaradas, no fumar y hacer ejercicio en casa, todo esto para evitar las temibles comorbilidades. En cuanto a la salud mental, las recomendaciones eran menos prohibitivas, y se invitaba a escuchar música, leer un libro, jugar algo e intentar no ver demasiadas noticias.

Resultó que para muchos el cumplir con el aislamiento preventivo obligatorio les fue generando un alto nivel de presión al estar forzadamente todo el día en casa, con clases virtuales, con teletrabajo o sin trabajo pero sin poder salir a buscar uno, sin posibilidades de diversión extramural y las únicas visitas que se recibían eran los domicilios y los recibos de los servicios públicos.

Esta saturación quedó evidenciada en los reportes de casos de depresión, ansiedad y violencia que saturaron las líneas territoriales de atención, donde se registró un aumento de llamadas en un 30% durante la cuarentena.

Una solución efectiva para liberar el estrés, reducir la ansiedad y cambiar los pensamientos es el ejercicio, especialmente por la liberación de neurotransmisores como la serotonina que nos da la sensación de bienestar. Así que bajo el liderazgo del Ministerio del Deporte se gestionó la excepción para poder practicar actividades físicas en exteriores desde el veintisiete de abril, y ya sea por el encierro o por los kilos ganados en casa, se comenzó a ver que cada día eran más los que salían a hacer deporte – deporte de cuarentena.

Se desempolvaron esos tenis que hacía rato no se usaban, las pantalonetas que estaban sirviendo de pijamas volvieron a lucirse, quitaron las toallas mojadas o la ropa sucia que colgaba de las olvidadas bicicletas y se salió a buscar aires nuevos, a recorrer las calles y volver a sentir el sol en la piel. Eso sí, los más pudientes se fueron a los almacenes a comprar bicicletas y todos los aperos para no desentonar en sus rodadas.

Esto cambió el panorama en las vías, porque apareció un plan para salir del encierro sin temor a un retén y además contribuyendo a la salud.

Es muy agradable ver este cambio de actitud en la gente y no vacilo en afirmar que es de las mejores cosas que nos ha dejado esta situación, por lo que en este punto las autoridades deben ser diligentes en aprovechar este empujón que nos ha dado un agente externo y actuar para que la motivación no decaiga, entregándole más espacios a la comunidad para una práctica segura del deporte y promoviendo, además, el correcto comportamiento de los conductores y los deportistas en las vías para evitar accidentes, el cumplimiento de las medidas de autocuidado porque seguimos en pandemia y una actitud amigable con el ambiente para que no terminen los desechos de las bebidas hidratantes, geles, barras energéticas, bocadillos, panela o el envoltorio del sándwich que les prepararon en casa antes de salir, contaminando los espacios que muchos están aprendiendo a disfrutar.

Para los que practicábamos deportes desde antes de la pandemia, resultó adicionalmente asfixiante no poder salir a realizar nuestros entrenamientos y por eso valoramos poder volver a registrar recorridos y continuar con los planes, aunque sea para participar en competencias con formatos diferentes a los acostumbrados. Por lo que, si no queremos que el regreso de este privilegio se pierda, tanto nosotros como los “deportistas de cuarentena” debemos respetar las condiciones que obligan las actuales circunstancias y disfrutar de la actividad física con responsabilidad, recordando que el uso del tapabocas sigue siendo obligatorio, así como el distanciamiento.

Finalmente, algunos creen que al ritmo que se vaya abriendo la economía muchos volverán a su apacible sedentarismo. Yo soy más optimista, me resisto a perder la fe de seguir viendo a los deportistas de cuarentena en la calle (aunque ya no haya cuarentena). Conozco y valoro los beneficios para todos de tener una población sana gracias a la actividad física, y estoy seguro que no será sólo una moda pandémica.

De todos modos, la premonición es que se avecina una oferta masiva de bicicletas de segunda «con poco uso».

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