Cartagena, entre el caos y los aplausos virtuales

Por: Federico Archbold Botett

Han transcurrido un poco más de 10 meses desde que la administración del «Salvemos a Cartagena», asumió las riendas de la capital de Bolívar, tiempo en el cual han sido más las retractaciones, escándalos y renuncias, que ejecutorias administrativas o proyectos de desarrollo para mostrar, lo que tiene a la ciudadanía desesperanzada ante una nueva fallida elección de sus dignatarios.

La excusa siempre es la misma: «sí tu haces tu trabajo, yo hago el mío…es que la culpa es de los malandrines… nunca se había visto una persecución en contra de una ops»…y en redes sociales la defensa es «estás ardido por qué te quitaron la ops»…y mientras tanto la ciudad paralizada.

Y dentro de este oscuro panorama aparece la inestabilidad de funcionarios de primer nivel en los cargos, lo que no posibilita la continuacion de proyectos y programas que se habían anunciado como la reivindicación del estado con las clases más necesitadas. Dadis Talento Humano, Prensa, Escuela Taller, Tesorería, Presupuesto e Infraestructura, son las dependencias donde se han presentado las dimisiones, sin que se conozcan las reales causas de estas renuncias.

A esta situación se le debe sumar las «primiparadas» en las que ha incurrido este gobierno desde su primer día. Contratos sin el cumplimiento de los requisitos legales, procesos licitatorios fallidos y denuncias de manejos no muy claros en dependencias con favorecimiento a determinados sectores, hacen parte del rosario de excusas de la alcaldía que orienta William Dau Chamat.

Más allá de la «originalidad» del Alcalde Dau en sus actuaciones y declaraciones ante las cámaras, un amplio sector de las comunidades dónde la mano del gobierno en muchas ocasiones no llega, se preguntan por las cuantiosas inversiones ($15.000 millones de pesos mensuales) que prometió Dau Chamat en campaña.

En ese instante, el aspirante Dau Chamat anunciaba que las obras en los barrios se realizarían utilizando la mano de obra de quienes habitaban en esas zonas, palabras que inclusive reiteró varias veces durante su discurso en el acto de posesión del pasado 01 de enero y que para estas personas hacen parte del sinsabor que tienen por una nueva promesa electoral hasta el momento incumplida.

La actual administración de Cartagena aún tiene espacio para encontrar su rumbo, pero eso dependerá de la cabeza principal (alcalde William Dau Chamat), quien debe entender que el no es organismo de control para señalar o enjuiciar a quienes piensan de manera diferente o critican sus actos administrativos, además de mostrar respetos y acatar los fallos de esas entidades que son cuestionadas si no complacen sus intereses.

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