Decisiones y actos que no se cumplen

Desespero e improvisación, es lo que percibe la ciudadanía, ante las decisiones administrativas que de manera apresurada ha venido tomando el gobierno del alcalde Willian Dau Chamat, para hacerle frente a la pandemia del coronavirus.

Y esta falta de planeación desde donde se esperan las mejores decisiones para el bienestar de las comunidades, terminan generando esa sensación de inseguridad administrativa, que al final es utilizada por un amplio grueso de la población, que no acata dichas disposiciones, con argumentos tales como la falta de ingresos, alimentos o simplemente no acatar lo dispuesto. A propósito, muchos cartageneros se preguntan cómo hace una familia que tiene dos meses sin generar ingresos, para sobrevivir durante ese tiempo con un mercado entregado por el distrito.

La última de estas decisiones esta relacionada con un nuevo pico y cédula, medida que deroga la vigente que llegaría hasta el viernes 29 de mayo. Según lo anunciado por el mandatario, a partir de este jueves 28 de mayo, solo se permitirá la salida de personas con un solo dígito, decisión que ha venido generando comentarios negativos en redes sociales, máxime cuando el próximo fin de semana, nuevamente habrá aislamiento total en Cartagena.

Pero que tan efectiva han sido las decisiones adoptadas por la administración distrital para controlar la expansión del Covid-19?

Al inicio de la emergencia, desde la alcaldía se expidió un decreto que prohibía la circulación de motocicletas con parrilleros, medida que no fue efectiva por la falta de control de las autoridades para que se cumpliera la misma. Igual ha sucedido con los anuncios de prohíbir la circulación de personas en barrios como El Pozón, Olaya Herrera o Nelson Mandela, donde su dinámica se mantiene igual, pese a tener altas cifras de contagiados con coronavirus.

Y la muestra de este desorden social son las 600 fiestas intervenidas y 720 riñas que atendió la policía durante el fin de semana anterior, donde contradictoriamente había aislamiento total en Cartagena.

La ciudadanía en un amplio porcentaje tiene carencia de cultura y sentido de pertenencia, por lo que decisiones que se toman desde la institucionalidad, no terminan siendo replicadas al sentir que el estado se encuentra de espaldas a su realidad.

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