Al oído del Alcalde

Por: Yolanda Wong Baldiris

En los patios de las chismosas que describe el famoso humorista cartagenero, Uso Carruso, en uno de sus chistes cuando la persona se hacía de los oídos sordos porque no le convenía escuchar, había una frase popular que era: «Parecen cosas de Dios, pero eso que dices no lo escucho».   A veces creo que es la descripción más cantinflezca, pero más acertada de lo que pasa en la ciudad.

El Alcalde ha tenido varias crisis administrativas por decisiones tardías, prematuras o descontextualizadas, que se han terminado con alteraciones del orden público, lo que con facilidad afecta la economía de la ciudad.

Varias han sido, como la no reglamentación del pico y placa oportunamente, la restricción tardía de movilidad de mototaxistas, el funcionamiento de gastrobares reglamentado y otros más. Pero en este último mes la situación de riesgo ha tenido el común denominador de crisis administrativa + orden publico + afectación económica.

Y no sólo esos son los factores comunes, lo es también la HIPOACUSIA o SORDERA SELECTIVA del Alcalde, donde al igual que en las demás situaciones, desde varios sectores, se le ha indicado con plastilina cómo debe manejar la crisis administrativa, pero es claro que no escucha a sus asesores, entonces mucho menos a la ciudadanía.

Digo que es selectiva porque al mejor estilo de las chismosas que describe el Uso Carruso, es evidente que el escucha chismes, injurias, calumnias u otras situaciones que las toma como ciertas. Y no es que lo quiera señalar, es que públicamente ha demostrado escucharlas, repetirlas y tener que retractarse o decir me dijeron.

Entonces señor Alcalde escuche a los que han estudiado los temas de la ciudad para que tome la mejor decisión en el tema de PEAJES. No desaproveche la oportunidad que los cartageneros le brindaron. ¡Por favor! no deje que lo contagien con los aguajes de la chismosa del pretil que todo lo repite y solo escucha lo que ella quiere oír.

Hay unos asesores técnicos y otros del poder para cuidar sus puestos, pero estos últimos no responden por nada y cuando Usted se vaya solo le aplican la ley del bembeo: “Ay va, ay viene”, que entre otras cosas está de moda.

Ojalá no lo “bembeen” esos que hoy lo están aplaudiendo y haciéndolo errar en temas que estoy segura Usted desconoce. Dejé la soberbia a un lado y comience a gobernar aplicando la lógica.

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